La temperatura idónea para servir y tomar cada vino según su tipo, es un asunto siempre en la boca de catadores expertos y consumidores asiduos. Ya seas un profesional del sector hostelero o un buen anfitrión que quiere sorprender a sus invitados, aquí te vamos a dar toda la información que necesitas para no decepcionar a nadie ni arruinar el paladar de un vino de primera.

Lo primero que debemos tener en cuenta es que la temperatura ideal de los vinos varía según dos criterios, uno de ellos es la graduación alcohólica y el otro el tipo del vino (blanco, rosado, tinto o espumoso).

Conceptos muy arraigados en la sociedad como “el vino blanco hay que servirlo frío y el vino tinto se sirve del tiempo” tienen que ser desechados, y seguir como es lógico los consejos del productor que siempre vienen muy bien indicados en la etiqueta de la botella.

Vamos a hacer un repaso en orden ascendente por las temperaturas más adecuadas para cada tipo de vino y poner ejemplos de algunos de ellos.

Vinos espumosos

Comenzaremos por los vinos espumosos, cavas o de aguja. Su temperatura más adecuada está en torno a los 7 °C, pues a temperaturas inferiores no podrán apreciarse correctamente sus sabores y matices, acentuando principalmente los sabores ácidos.

Como ejemplo hemos escogido un vino de aguja con una gran relación calidad precio, Reynal Rosado de Bodegas Pinord, la primera bodega en España que se dedicó a la elaboración de vinos de aguja.

Por un precio muy económico, ya que la botella oscila entre los 3 y los 4 €, tenemos un vino de calidad que sorprende por su fina burbuja, así como sus sabores y aromas afrutados.

 

 

Vinos jóvenes

A continuación nos encontramos con el siguiente grupo de vinos: los blancos jóvenes secos, rosados y tintos jóvenes. Sus temperaturas de ingesta más adecuadas se encuentran entre los 9 y los 10 °C.

En esta ocasión nos vamos a quedar con un vino blanco de bodegas Care del campo de cariñena. Este vino blanco elaborado con uvas 100 % Chardonay, tiene notas de frutas y flores blancas, como manzana con algunos leves matices de flores exóticas. Su precio ronda los 8 € y no defrauda maridado con aperitivos y arroces.

Antes de continuar con más tipos de vinos, cabe hacer hincapié en otra pregunta que surge cuando tratamos el tema de la temperatura de consumo de los vinos, y no es otra que: “¿Cuál es la mejor forma de llevar o mantener el vino en la temperatura correcta?”.

Bien, podemos enfriar el vino de dos maneras diferentes, o bien con una cubeta con hielo y agua a partes iguales, en cuyo caso el tiempo de enfriado es menor ya que ronda los 12 minutos aproximadamente. O por otra parte, podemos enfriarlo en un enfriador profesional como los que ofrecemos en Gama Hosteleria (por ejemplo este armario expositor de 3 estantes.)

En cuando al mantenimiento de la temperatura disponemos de varias posibilidades con un diseño más atractivo y profesional, contamos con vinotecas tanto de barra, como podría ser el expositor de barra de seis botellas. También disponemos vinotecas de pie como nuestro exclusivo modelo de armario de vino de doble temperatura con capacidad para hasta 50 botellas y que no deja indiferente a nadie tanto por su eficiencia energética como por su cuidado diseño.

Armario expositor de 3 estantes

Armario expositor de 3 estantes

Expositor de barra de seis botellas.

 

Crianzas y reservas

Para terminar, vamos a acabar con los vinos cuya temperatura de ingesta es más elevada, como son los crianzas y reservas. Las temperaturas ideales de estos vinos oscilan entre los 15 y los 17 °C, debido que a estas temperaturas podemos apreciar con mayor claridad todos los matices que contienen derivados de su prologado paso por barrica.

En esta ocasión nos vamos a quedar con vino de bodegas Ramón Bilbao cuyo vino crianza es un referente en calidad al alcance de cualquier bolsillo. Destaca por sus aromas a fruta negra y regaliz. Ideal para acompañar quesos curados y embutidos.

Para terminar hacer especial hincapié en seguir siempre los consejos de la bodega de origen para no equivocarse nunca, ya que nadie conoce mejor su propio vino que la bodega y el enólogo que los elabora.